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Los aceites de oliva de marca blanca: Aspectos que debes conocer

¿Te ha sucedido que cuando acudes al supermercado y revisas los anaqueles, ves que el zumo de aceitunas cuenta con diferentes marcas y precios? Dentro de toda esa aglomeración quizás encuentres aceites a los que se les denomina aceites de oliva de marca blanca.

Son del tipo de aceites comercializados directamente por distribuidores. El término “marca blanca” está asociado a aceites de calidad cuestionable, aunque la compra de éstos no siempre tiene porqué generar decepción.

Quienes acostumbran a consumir aceite de oliva pueden diferenciar este tipo de productos. No obstante la selección del mejor aceite puede convertirse en una labor titánica para los que no sepan hacerlo.

Comprar aceites de oliva de marca blanca tiene su ciencia, sobre todo cuando se buscan aquellos que combinen la mejor relación calidad-precio. ¿Te gustaría aprender un poco más al respecto?

Los precios de los aceites de oliva de marca blanca

Hay que tener presente que las marcas de distribuidor superan en número a las marcas de autor, siendo ambas fácilmente diferenciadas por los precios expuestos en los anaqueles, las marcas y etiquetas del envase.

Los aceites de autor poseen la excelencia que debemos perseguir, sin embargo el precio de estos ejemplares no siempre se ajusta al presupuesto del consumidor promedio, de modo que dicho consumidor recurrirá a alternativas más económicas.

Los aceites de oliva de marca blanca cuentan con precios significativamente menores, lo que hace posible que los clientes elijan un producto acorde a su economía, aunque esto conlleve el riesgo de obtener aceites de calidad dudosa.

Esto nos hace entender que el precio no es una variable que se encuentre aislada de la calidad, siendo indispensable revisar la etiqueta antes de comprar el producto, para finalmente probarlo en casa y tomar una decisión definitiva.

La rentabilidad en la distribución de aceites de oliva

A cualquier distribuidor de zumo de aceitunas le resulta muy rentable promocionar aceites no producidos por ellos, ya que lo compran a granel directo de las cooperativas de aceite de oliva y por debajo de los precios que establece el mercado.

Pero no a cualquier cooperativa, sino a aquellas donde los olivos se encuentren plantados en lo llano, pues los costes de producción se reducen por lo fácil que resulta recoger las olivas, a diferencia de las aceitunas que se producen en la sierra.

En consecuencia los olivares de sierra producirán aceites más costosos, y los distribuidores de marca blanca seleccionarán el aceite que les resulte más rentable vender, o al menos es lo que hacen los distribuidores de buena reputación.

No todos los que distribuyen aceites de oliva comercializan productos de calidad, sino que realizan prácticas poco éticas con el fin de que los clientes sean engañados ante la compra de aceites defectuosos.

Las características principales de los aceites mencionados son: sabor insípido, ausencia de aroma, y color similar al del aceite de oliva.

Las prácticas desviadas de ciertos distribuidores de aceite de oliva

Por lo general las cooperativas de aceite de oliva desean vaciar los depósitos para dar paso a las cosechas futuras, lo que motiva que vendan el zumo de aceitunas a contra reloj, a granel y por debajo del precio.

Quienes aprovechan esta oportunidad son los distribuidores de marca blanca cuya ética de trabajo no se corresponde a las buenas prácticas, ya que posiblemente adquieren aceites de cosechas almacenadas por varios meses, o aceites muertos.

Posteriormente adicionan alrededor de un 20% de aceite virgen o virgen extra para revitalizar los aceites marchitos, y finalmente poner en la etiqueta “Aceite de oliva virgen” o “Aceite de oliva virgen extra” para venderle como zumo de aceitunas de calidad óptima.

Estos distribuidores igualmente echan mano de los aceites lampantes, los cuales deben ser refinados para que el consumo humano sea posible, pues se trata de aceites cuyo sabor es indeseable para los consumidores.

Una vez que este aceite es refinado, se añade una cantidad considerable de aceite de oliva virgen o virgen extra, colocando en ocasiones sobre la etiqueta que se trata de un aceite de oliva “refinado”, lo cual no necesariamente es garantía de calidad.

Los aceites defectuosos abundan en el mercado, y los compradores de aceite de oliva deben estar alerta con las ofertas engañosas. Sólo basta visualizar meticulosamente la etiqueta e investigar un poco para evitar fraudes.

¿Representa una buena opción comprar aceites de marca blanca?

Si eres conocedor de aceites de oliva de marca blanca, puedes seguir adquiriendo el producto de tu preferencia, siempre y cuando los aromas y sabores del zumo de aceitunas se encuentren presentes.

En caso de que notes desmejoras en el aceite, lo más razonable es que cambies de marca, o que migres a los aceites de autor aunque esto represente realizar una inversión mayor.

Con los aceites de autor, incluidos los aceites ecológicos, tendrás la certeza de que el sabor del aceite de oliva virgen o virgen extra no sufrirá mayores variaciones, siendo a su vez un indicativo de que sus nutrientes permanecen intactos y que pueden ser aprovechados.

Recuerda que la fabricación del mejor aceite de oliva se hace pensando en el consumidor, el cual viene a ser quien tenga la última palabra en cuestiones de calidad con la producción del  “Oro del Mediterráneo”.

 

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